El sol sale perezoso,
con el canto del ruiseñor,
despierta la muchacha,
par ella todo brilla,
no es de este mundo loco,
en sus días de lluvia,
el astro rey no se esconde,
en sus mejillas dibujada,
una sonrisa que rivaliza,
con la del mismo dios,
con sus ojos verde olivo,
pasea entre los campos,
dejando al vuelo,
su rizada cabellera,
abrazando la vida de lleno,
topa con un transeunte,
un muchacho apagado,
cubierto de negros ropajes,
ella toda sonriente,
le saluda jovialmente,
y ves como el muchacho,
camuflado por sus ropajes,
apuñala a la jovencita,
dejándola tirada en la cuneta,
tumbada entre los parajes,
donde desde siempre paseaba,
cuerpo inerte de vida,
sin mas cantos a silvar,
apagada la luz de su rostro,
sonrisa que jamás volverá.
sábado, 19 de octubre de 2013
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