Esta noche, volví a caer en sueños,
de sacrificios vacíos de razón alguna,
donde mis ojos verde cristalino,
se teñían del rojo,
consumidos por el terror,
que llevo oculto dentro,
esperando desolar aquello en lo que creo,
nuevamente y como de costumbre,
veo tus ojos tiernos aterrados,
mirándome fijamente,
apagando-se,
tras un corte fatal,
en ese dulce cuello,
del que sin querer corté,
llevado por la ira de perderte,
y ahora,
quieto y callado,
te has ido,
dejando solo tras de ti,
un cuerpo vacío,
y me pregunto al verlo,
llorando sangre por matarte,
hasta que punto quise ese cascarón,
tanto o mas que al chico que he sesgado,
de este mundo cruel y despiadado,
donde soy verdugo del pecado,
y sin penas ni alegrías,
solo puedo despedirme de ti nuevamente,
a cada noche que silenciosamente,
sigo recordando como te maté,
finalmente, llevado a un bucle sin control,
perecerá mí cordura,
junto al cuerpo imaginario que corté,
con aquellos ojos acusadores,
que hoy siguen mirándome,
impidiéndome conciliar descanso alguno,
atrapado en la melodía del ingenio,
vete ya y huye de mis pensamientos,
y húndete con el resto de mis recuerdos.
jueves, 25 de octubre de 2012
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