domingo, 17 de marzo de 2013

* En noches de lluvia

en la tranquila soledad,
proporcionada por la noche, 
caen lágrimas a mi alrededor, 
el canto de los pájaros vigilantes, 
amortiguado por el suave clamor, 
de miles de gotas estrelladas, 
en el frío y duro pavimento,
como retales de ira contenida, 
obedientes a mi voluntad, 
se ciernen furiosas,
en libre precipitación,
temerosas de su dueño,
su señor. 
Ahora en calma y sin vigía, 
sin los cantos de los pájaros al escuchar, 
las almas de aquellos que dormitan,
al fin pueden reposar, 
sin gloria ni pena, 
del oscuro aguacero y del lord,
observando su mente, 
al país de esos sueños,
sueños, que jamás regresarán...

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