jueves, 27 de septiembre de 2012

+ Pasee por el futuro, y esto es lo que ví


Al conocerte descubrí,
la infinidad de los colores,
todo un reparto de tonos,
luces y matices,
ilimitadas formas de felicidad,
pero luego nos separamos,
y el mundo que conocí,
volvió al tono gris,
que tan bien conocía,
luego, siendo amigos,
pude ver el cielo azulado,
en los trenes que me llevaban,
nuevamente entre tus brazos,
y las noches oscuras,
carentes de luz,
mas allá de las farolas,
pintadas en la lejanía,
donde la música,
única compañera de viaje,
me consolaba diciendo,
que otros días te vería,
despertando por las mañanas,
no era sino tu rostro el que extrañaba,
tus manos,
postradas sobre mí piel al despertar,
de ese recuerdo,
ya ni siquiera tengo constancia,
de volverte a abrazar,
el azul del cielo,
ya no consuela la esperanza,
más cuando ahora te veo,
me rehuyes,
cual gacela apresada,
y dejas patente,
que alguien como yo,
salido de un mundo gris,
sin texturas ni colores,
no merece acompañarte,
por las sendas iluminadas,
y las noches estrelladas,
dejando un corazón colorido,
marchitándose,
en un cuerpo balido,
arca inamovible,
donde ahora reposará,
un amor y un cariño,
que jamás nadie entenderá,
irreemplazable,
in-consumible,
y al que solo resta esperar,
ser consumido,
junto con el cuerpo,
de aquel,
en que un día amaste,
del que ahora reniegas,
del que reniega él mismo,
para cuando la tristeza,
devore los últimos vestigios,
de la bondad y la cordura,
desatará finalmente la bestia,
que, a su paso el mundo extinguirá,
dejando el mundo colorido,
en un tono grisáceo
para que la humanidad,
pueda al fin comprender,
a ese corazón ennegrecido,
al que un día llegaste a querer.
corrompido hoy por la tristeza,
la soledad infinita,
que transformó,
las bellas praderas,
aquellas noches invernales,
en el basto desierto,
formado por los granos de arena,
que en su día no supe llorar,
bajo un sol abrasador,
que prende cualquier sentimiento de bondad,
y lo distorsiona en un arma,
clavadas todas ellas a día de hoy,
en mi alma ya marchita,
sin valor mortal,
torturado por los resquicios de cordura,
o tal vez sea la locura,
que me impulsa a protegerte,
del mal que anida fuera,
en el mundo,
y a la vez tan cerca,
tan dentro de mi propio ser,
pues sigo siendo demasiado débil,
para dejarte hoy correr,
ansío que seas libre,
que ambos lo seamos,
que podamos reencontrarnos,
en los lares del pasado,
pues ya no será mas visto,
aquel campo,
en el que tumbados en la hierva,
podía simplemente,
cogerte fuerte,
abrazarte y, sin previo aviso,
besarte,
ya no serán más días los que hablemos,
ya no más dilaciones,
excusas, ofuscaciones o traiciones,
porque, ahora lo veo claro,
por mucho que me duela,
por mucho que me traicione,
o te traicione,
pues a tu lado prometí permanecer,
quizás sea hora de olvidarte,
y de mí mente,
mis recuerdos y pasiones,
de una vez,
olvidarte,
porque te amo,
como jamás, 
me he creído capaz,
y no obstante,
al no ser suficiente,
perdido ya entre mares de frases,
entre pensamientos dispares,
puede que hoy te diga adiós,
no sin antes agregar,
que te he amado,
y que pase el tiempo que pase,
cenizas echa ya mi carne,
y liberada el alma de su yugo,
continuaré amándote.


  -  By Lladruc  -   

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